martes, 22 de septiembre de 2009

Después el silencio, inevitablemente viene la palabra

nunca había estado tanto tiempo en silencio con alguien y me había sentido bien, aunque también me preguntaba qué pasaba por tu cabeza....

Si bien es cierto que nuestros silencios no lastiman, también lo es, que necesitamos de las palabras. A veces creo que cada palabra necesita por lo menos menos de otra que ayude a explicarla, y así sin darnos cuenta comienzan a salir, tal y como lo harían los pájaros a los que se les abre la jaula y vuelan, sin saber a bien a donde los llevará esa puerta.

Es entonces cuando hablar se torna en una aventura y la comunicación se convierte en la búsqueda metódica de un camino que lleve de la mano a quien esté escuchando, teniendo siempre presente que ninguna comunicación es definitiva, ya que muchas veces es preciso regresar unos instantes para aclarar lo que sumariamente fue enunciado. Y lo más interesante de todo esto, es descubrir que nuestras palabras, no solo iluminan y dan claridad, sino que invariablemente acaban por revelar lo oculto, lo que se había intuido o presentido o lo que tal vez no se había entendido.
Y se siente como cuando estamos en un cuarto obscuro y abrimos los ojos y súbitamente la luz se comienza a filtrar. En fin, también con las palabras me gusta decirte: Te quiero....

1 comentario:

oscar dijo...

ES.. SENSACIONAL TU LOCURA INTERIOR..

TUS SENTIMIENTOS PLASMADOS EN ESTA PAGINA, ME LLEVARON A UN VIAJE EXCITANTE..