miércoles, 18 de septiembre de 2013

Solamente es sexo



Llegas y haces que todo se estremezca. Siento tu sabor, ahora más intenso que nunca y tan dulce como tú y tan picante como tú, exigente e intensa, como tú!

Tu cuerpo yace tranquilo, sin movimiento, el perfume del orgasmo corre en el aire, estamos satisfechos por el momento, pero sólo hasta el siguiente orgasmo, que siempre esta cerca de nosotros.

Vamos a perdernos y encontrarnos en nuestros cuerpos y nuestros deseos. Vamos a perdernos en placer, para luego encontrarnos con más placer.

martes, 17 de septiembre de 2013

Diez mil



Uno de mis propósitos este año fue retomar este espacio a toda costa, y justo hoy amanecí con ganas de escribir. Seguramente fue por la sensación que tuve el lunes por la noche que me hizo pensar en que estoy bastante cerca de encontrar el balance en mi vida, al menos en ciertos ámbitos.

Aunque últimamente vivo en el exilio de las letras y sólo entro para releer las entradas, siempre termino preguntándome ¿Cómo es que acabé transformando mis textos en un medio para vomitar todos esos dolores que me incomodaban, los cuales durante cuatro años fueron colocados como personajes principales de casi todo lo que está escrito aquí? 

Por que no escribir de música, porno, cocina o cualquier otro tema. A decir verdad, tengo varias respuestas para esa pregunta, algunas son muy cortas, otras mas largas y rebuscadas, pero ninguna de ellas me ha dejado satisfecho aún. No obstante, tengo bastante claro que después de toda esta catarsis, asimilé muchas cosas y ahora puedo decir que me siento mucho mejor, pero quiero dejar en claro que fueron cuatro años de recuperación de varios golpes -algunos me los dio la vida, otros me los dí yo- y aunque seguramente decepcionaré a varios autores de libros de auto-ayuda, no conseguí ser feliz en diez lecciones, en diez mil, tal vez.

No escribo por ser feliz, escribo para ser feliz.





jueves, 21 de marzo de 2013

La esencia de la escritura




Hoy vuelvo a creer que la finalidad de quien escribe es volver a nacer, sólo que a través de las palabras. Y es justo por ello, que en el mismo instante en que inicio un texto, descubro centenas de personas aquí dentro, es como ir construyendo otra versión de mí, no obstante de que algunos dolores puedan seguir clavados en el pecho, y precisamente eso me da la sensibilidad de registrar quien fui en cada una de mis experiencias y puedo constatar lo obvio, así como nadie se baña dos veces en el mismo rio, nadie escribe el punto final de un texto del mismo modo en que comenzó. Este texto lo empecé hace un año y hoy afortunadamente soy otro.

 

Escribir ayuda a desprenderse de la carga que no sirve, ayuda a reír y a compartir cosas afines con otras personas. Escribir es aligerarte.

martes, 19 de marzo de 2013

Nuevos colores para un nuevo ciclo

 
 
Amar puede ser una gran mentira, puede ser sólo abstinencia. Somos demasiado feos para el amor, ése interminable intercambio de caricias que llega a convertir la piel en costra, ese juego donde las miradas se cansan, y si no estás dispuesto a jugar de ida y vuelta, terminas consumiéndote.
 
¿Vale la pena entrar en ese "juego" en este momento? ¿Si entramos, es por qué estamos locos?
 
No podemos perder la fe en nuestra vida, en el amor, es lo único que tenemos, es lo único que nos queda.
 
Aparentemente Meridiano cayó en coma, dejó de tener amor, de creer en él, pero irónicamente y para mi propio bien, -dicho sea de paso- ese tiempo en el limbo de las palabras fue el mismo que lo hizo regresar a contar nuevas cosas.
 
El mundo cambia, todos estamos cambiando, adquirimos nuevos colores y MERIDIANO también gano nuevos tonos. El gris y el blanco quedaron atrás. Ahora es tiempo de colores, emociones, elecciones y decisiones fuertes. ¿Por qué? Es simple, no importa donde pose mi vista, siempre habrá colores nuevos, pero no siempre estoy listo para verlos.

martes, 6 de noviembre de 2012

Una breve despedida





El día en que nos encontramos, el reclamo vino de ambos lados, extrañábamos nuestras pláticas que siempre nos acompañaban.
 

Hubo un reclamo fuerte de tu parte. Yo había quebrado una promesa, de aquellas que se hacen en medio de una locura transitoria. Pero, como no suelo romper mis promesas, -honro mucho mi palabra- aquí estoy escribiéndote. Principalmente para romper el silencio que se había asentado en mí.

 
Cuando supe que te irías, ya era demasiado tarde, las maletas estaban listas, los cigarros se encontraban en tu bolsa y el reloj ya había anunciado tu partida.

 
Tus palabras ya me habían dicho que te irías, pero inconscientemente esperaba un último encuentro; sin embargo, cuando te escuché supe que ya respirabas un aire nuevo.
 

Que esos nuevos aires llenen tus pulmones de vida. Que tus labios experimenten nuevos sabores y que tus ojos puedan ver nuevos colores.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Ironía

 
 
La convicción con la que empecé a ignorar mis ganas de escribir me trajo nuevamente al Blog. Para ser honesto, me olvide de como hacerlo, olvide la receta del pastel. Se me olvido como puedo expresar al mundo un grito, o simplemente un susurro de mi intensidad-miel-mierda-neurosis. Simplemente ya no sé como hacerlo. Solo se juntar las palabras cuando escribo algo sobre mi enojo por no ser capaz de traducir un grito que me implora salir. Una gran ironía, dicho sea de paso.

No me extraña encontrarme a mi mismo de vez en cuando formando frases inconexas en mi mente, pero carajo, nunca llegan a la PC. He ido perdiendo la facilidad de jugar con las frases y las palabras y lo peor es que mi mente no ha parado de pensar ni un segundo. Alguien me dijo que esto puede ser fatiga mental y creo que bien podría ser esa la respuesta, porque miles de cosas han invadido mi mente desde que caí en el vacío de las palabras escritas.

Son las decisiones que no tomé, el estrés constante que genero cuando las cosas no salen como las había planeado, son crisis sin lógica, un cansancio que sólo me da ganas de dar la vuelta a la pagina y dormir. Y justo eso es lo único que tengo ganas de hacer, ausentarme de mi mundo loco e ir a un lugar donde pueda volver a ser yo y obtener solo la parte positiva de este caos.

Tal vez aun pueda ir a alguna playa donde nadie me conozca y pueda hacer una sola cosa a la vez en lugar de tener que enfrentar todo revuelto.

martes, 20 de septiembre de 2011

Cosas de la vida..

Despiertas un día en la madrugada, te desconectas unos minutos de ese sueño absurdo que no recordarás el día siguiente, le echas una mirada a tu celular y no hay ningún mensaje. La piensas, te piensas, te duele, la extrañas tanto que lloras. Minutos después, te giras para volverte a dormir.
Despiertas al día siguiente, le ganaste a la alarma por cinco minutos. Tomas tu celular y observas que no ha llamado. Te piensas, la piensas, se acaba el instante. Te metes a bañar. Te duele un poco.
Vas camino a casa luego de un día de trabajo aburrido y ya casi a punto de llegar, recuerdas esas llamadas de horas en el tráfico; el tiempo corría rápido con su voz del otro lado del teléfono. Pero no hay nada. Ya no te llama ni la llamas. Te pensará?, lo pensaste unos segundos. Abriste la puerta de tu casa y entraste como si nada hubiera pasado.
Estás en un restaurante, tomando el vino que descubriste a su lado. Te dan la mesa en la que se sentaron alguna vez. Te cuestionas por segundos, por qué recuerdas esa mesa? Te acuerdas que estuviste sentado con ella. Fracciones de segundo. Sigues masticando la comida y le das un sorbo al vino que piensas es tu favorito desde siempre. Ya no es SU vino, ahora es tuyo.
Despiertas un día, luego de recordar un maravilloso sueño. Te metes a bañar, vas a medio camino rumbo al trabajo y volteas a ver tu celular. Hay una llamada suya. Te sacas de onda, pero decides no marcarle. Ves la hora, madrugada. Si quiere llamar, que intente de nuevo.
Estás con tus amigos, tomándote una cerveza, contando sobre el día, escuchando días ajenos. Te llega un mensaje. ¿Cómo estás?. Tanto tiempo y esas son sus palabras. Tus amigos te dicen que no le contestes. Lo haces ya que no estás con ellos. Bien, ¿y tú?. Eso desata una serie de mensajes que se convierten en una cena programada.
Cenan. Hablan. Se desconocen. Te aburres. La bajas del pedestal. Llegas a casa. TE EXTRAÑÉ dice el mensaje. Dudas. GRACIAS respondes. Se acabó. Nada más que decirle. Nada más que sentir. Sólo una cosa. FELICIDAD. Un adiós anunciado lentamente, ha llegado a tu vida. Respiras, suspiras. Ya NO te duele. Ya NO te importa.
Lo que sigue entonces...